Ir al contenido principal

Finalista del concurso de historias sobre #NuestrosMayores. Muy agradecido

Ganador y finalistas del concurso de historias sobre #NuestrosMayores: Publicamos el relato ganador y los diez finalistas dentro del Concurso de historias sobre #NuestrosMayores organizado por Zenda e Iberdrola.
Todos los relatos finalistas son muy recomendables, especialmente el ganador.


El relato con el que participé, La memoria de Remedios, está incluido en la noticia, y también lo podéis encontrar en la anterior entrada al blog. Está inspirado en familiares, y en circunstancias acaecidas en los días de confinamiento.


Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MEMORIA DE REMEDIOS

LA MEMORIA DE REMEDIOS Como tantas noches desde hace meses, después de calcular que su estómago había completado con éxito la digestión de la pieza de fruta y el yogur desnatado clesa , Remedios se retiraba a paso resignado a su minúscula habitación de la residencia en compañía de la cuidadora de turno. Antes de acostarse tenía la mujer la sana costumbre de reordenar lo ordenado y pasar un trapo y un multiusos a los pocos enseres del básico rectángulo que ahora definía su vida. Ya estaba en la cama dispuesta a apagar la luz y descansar cuando vio una diminuta huella en el pie mismo de la lámpara de la mesita, sacó del cajón un pañuelo de tela Guasch , sus favoritos, exhaló vaho sobre el metal dorado y comenzó a frotarlo con ánimo casi masturbatorio. Como consecuencia de la fricción o de la imaginación de la anciana, eso poco importa, surgió en el haz luminoso de la lámpara un espectro etéreo y verdoso de apariencia bonachona que desperezándose trataba de adaptarse a su nueva ...

BZZZZ Z*

  Imagina que eres una mosca doméstica y que te llamas O, por ejemplo (nosotras nos ponemos nombres cortos para ahorrar tiempo). Supón, O, que asumes tu naturaleza díptera y eres consciente del rol que te ha tocado vivir, por lo que no puedes hacer otra cosa que seguir tu instinto sin más. Desde ahora, las horas que pases despierta (entre la siesta y el descanso nocturno dormimos unas dieciséis horas diarias) las vas a dedicar al sexo, a poner cientos de huevos, a revolotear por la basura, a succionar azúcar y excrementos, a frotarte las patitas y a buscar la temperatura adecuada en las fuentes de otros organismos con la sangre caliente; tarea que harás sin ánimo de molestar, naturalmente. Aunque debes saber, O, que esa constante búsqueda de calor, a las moscas nos resulta doblemente agotadora, pues todos los seres que lo transmiten, además de tenernos manía persecutoria, encuentran harto desagradable tanto nuestra insistencia como nuestra misma existencia. De ahí su afán por apl...

FLASHBACK

Este viaje, que enseguida contaré, fue el último que mamá y yo hicimos juntas, y surgió de la fatalidad y las obligaciones del corazón. Por su parte, estaba latente el explícito deseo por volver donde todo empezó y acabar descansando eternamente en su tierra, junto a mi padre, su primer y único amor. Por la mía, aunque oculta y tardía, la necesidad de obedecerla por una vez en la vida, a pesar de su ausencia física, pues solo me quedaban sus cenizas y su póstumo mandato. Soy Irene Matas, hija única de la médica Isabel Hortelano, viuda del pintor Antonio Matas, mi padre, claro está. El pobre murió hace más de diez años de cáncer de pulmón, tenía cincuenta años, yo solo dieciséis. Una putada enorme. Mamá falleció de covid-19 el pasado catorce de mayo en el mismo hospital de Barcelona donde consiguió plaza fija desde que llegamos, el Vall d'Hebron. Papá marchó con ella y sus pinceles a la Ciudad Condal, siempre a su lado. Yo iba de polizón en sus tripas. Todavía vivo en el piso de...